Una joven de 23 años murió anoche de un paro cardíaco provocado por la deshidratación y el alto calor durante el recital que la cantante estadounidense Taylor Swift ofreció en Río de Janeiro.
La decisión se adoptó a pedido de la propia sociedad, tras confesar la imposibilidad de continuar con la tramitación de su concurso preventivo y el agravamiento de su estado de insolvencia.