Reino Unido responde a Trump sobre el control británico de las Malvinas
El Gobierno del Reino Unido salió al cruce de las declaraciones de Donald Trump sobre las Islas Malvinas y reafirmó que su compromiso con los habitantes del archipiélago es “inquebrantable”.
La respuesta de Downing Street se produjo luego de que el presidente estadounidense afirmara que está revisando la postura de Estados Unidos respecto de la soberanía de las islas, una posición que Washington mantuvo históricamente de manera neutral.
“Los habitantes de las Islas Malvinas son británicos y tienen derecho a determinar su propio futuro”, sostuvo el portavoz del Primer Ministro británico.
El funcionario agregó que los isleños “han manifestado su deseo de seguir siendo un territorio británico de ultramar” y remarcó: “Nuestro compromiso con ellos es inquebrantable. Su derecho a la autodeterminación es primordial”.
La declaración de Donald Trump sobre las Malvinas
La controversia comenzó luego de que Trump confirmara que Estados Unidos analiza revisar su posición sobre la soberanía del archipiélago.
Ante una consulta de periodistas en la Oficina Oval, el presidente estadounidense afirmó: “Siempre reviso cada postura. Esa es solo una de muchas”.
La declaración se produjo después de que se conociera que Washington podría utilizar la cuestión de las Malvinas como mecanismo de presión para incentivar al Reino Unido a incrementar su gasto en defensa.
Según el informe citado, la propuesta habría sido analizada por altos funcionarios de defensa en el Pentágono como una de las medidas destinadas a impulsar a Gran Bretaña a alcanzar los objetivos de gasto militar establecidos por la OTAN.
La disputa por las Malvinas y el gasto en defensa británico
El episodio se produce en medio de diferencias entre Washington y el Gobierno británico por el nivel de gasto destinado a defensa.
La Casa Blanca estaría particularmente disconforme con la negativa del Gobierno británico a comprometerse a destinar el 3% del Producto Interior Bruto (PIB) a defensa para 2030, mientras otros países europeos avanzan con incrementos significativos de sus presupuestos militares.
De acuerdo con el texto, la cuestión de las Malvinas aparece vinculada a esa discusión y habría sido considerada como una herramienta para incentivar al Reino Unido a avanzar hacia el objetivo de la OTAN de destinar el 5% del PIB a defensa.
Un nuevo desafío para el Gobierno británico
La disputa por las Malvinas constituye uno de los primeros grandes puntos de conflicto entre Trump y el actual Gobierno británico.
El texto señala que la situación representa una prueba importante para la relación entre Londres y Washington y para la estrategia que adoptará el Gobierno británico frente a un presidente estadounidense considerado impredecible.
La relación entre ambos países ya había atravesado distintos momentos de tensión durante la gestión anterior, a partir de cuestionamientos de Trump a políticas británicas vinculadas con el petróleo y el gas del Mar del Norte, la inmigración y la delincuencia.
También se habían producido diferencias por la decisión del Reino Unido de no sumarse a los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán, una postura que había sido respaldada por diputados laboristas.
En este contexto, las declaraciones de Trump sobre las Malvinas abrieron un nuevo frente de tensión diplomática, mientras el Gobierno británico mantiene su posición de que los habitantes del archipiélago tienen derecho a decidir su futuro y que su compromiso con ellos no está sujeto a cambios.