Economía y endeudamiento: señales de alerta en la economía argentina
La situación económica en Argentina muestra nuevas señales de deterioro en un contexto de creciente malestar social. Los datos de empleo con los que cerró 2025 reflejan un aumento de la desocupación que contrasta con las proyecciones oficiales del gobierno de Javier Milei, que había anticipado mejoras en la actividad.
En paralelo, el equipo económico encabezado por Luis Caputo reconoció que la desaceleración de la inflación no avanza al ritmo esperado. A esto se suma la decisión de fijar un techo a las paritarias por debajo de la suba de precios y un nuevo incremento del riesgo país, lo que profundiza la incertidumbre.
El mercado laboral comenzó a evidenciar un cambio de tendencia. La desocupación subió 1,1 puntos en el cuarto trimestre de 2025 y se ubicó en 7,5%. A diferencia de períodos anteriores, donde el ajuste se daba en la calidad del empleo, ahora también impacta en la cantidad de puestos de trabajo.
Uno de los datos más preocupantes es el aumento del desempleo entre los jóvenes. Entre los menores de 30 años, la desocupación alcanzó el 16,2% en varones y el 16,8% en mujeres, con incrementos significativos respecto a mediciones previas. Se trata de sectores que, además, presentan condiciones laborales más precarias y salarios más bajos.
El cuentapropismo, que en otros momentos funcionó como refugio ante la pérdida de empleo, muestra señales de agotamiento. Según los datos, apenas creció 0,2 puntos, lo que indica una menor capacidad de absorción del mercado informal.
Endeudamiento récord en los hogares
A la compleja situación laboral se suma un fuerte incremento del endeudamiento. Un informe del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas señala que el 91,7% de los hogares argentinos mantiene algún tipo de deuda, consolidando un problema estructural.
El estudio, correspondiente a marzo de 2026, muestra además un deterioro en la calidad de esas obligaciones y en la capacidad de pago. El 23,5% de los hogares tiene más de tres deudas, mientras que solo el 14,7% registra una única.
La morosidad también presenta niveles elevados: el 81,8% de las deudas están impagas y el 34,5% ya se encuentra en instancia judicial, lo que refleja una creciente dificultad para cumplir con los compromisos financieros.
El peso de las deudas sobre los ingresos es otro indicador crítico. El 38% de los hogares destina más de la mitad de sus ingresos mensuales al pago de obligaciones, lo que evidencia una situación de alta vulnerabilidad.
El crédito, destinado a necesidades básicas
El informe también advierte un cambio en el uso del crédito. El 61% de las compras con tarjeta se destina a alimentos, lo que indica que el financiamiento dejó de ser una herramienta para el consumo y pasó a cubrir necesidades esenciales.
Al mismo tiempo, se registra una caída en el uso del crédito para áreas como educación, salud y servicios, lo que sugiere un deterioro en el acceso a estos ámbitos.
En cuanto a las consecuencias legales del endeudamiento, el 16,8% de los hogares tiene embargos sobre sueldos, bienes o cuentas bancarias. Además, el 37% de las familias considera que no podrá saldar sus deudas y un 19% no logra proyectar su situación financiera.
En este contexto, la evolución de la economía y su impacto en el bolsillo se consolidan como el principal desafío para el gobierno, en un escenario donde la paciencia social comienza a mostrar signos de agotamiento.