Crece la expectativa por la llegada de El Niño y advierten que podría traer más lluvias a Córdoba

La Organización Meteorológica Mundial señaló que existe un 80% de probabilidades de que el fenómeno influya sobre las temperaturas y precipitaciones entre junio y agosto de 2026.
19 de junio de 2026El ObjetivoEl Objetivo
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Mientras el otoño se despide con lluvias y niveles de humedad poco habituales en Córdoba y gran parte del centro del país, la atención de los especialistas se concentra en la evolución de El Niño y en la posibilidad de que se intensifique durante los próximos meses.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) indicó que las aguas inusualmente cálidas del Pacífico tropical favorecen la aparición de condiciones típicas de este fenómeno, que podrían influir sobre las temperaturas y las precipitaciones a escala global.

Según el organismo, existe un 80% de probabilidades de que entre junio y agosto de 2026 se registren los efectos característicos de El Niño. Sin embargo, todavía persisten dudas respecto de la intensidad que podría alcanzar.

Los especialistas remarcan que se trata de un fenómeno natural, documentado desde la época colonial, cuando los pescadores peruanos comenzaron a llamarlo "El Niño" porque el calentamiento del océano alcanzaba su máximo alrededor de Navidad.

¿Qué es un "Súper El Niño"?

El concepto de "Súper El Niño" hace referencia a una versión extrema del fenómeno. Para recibir esa denominación, la temperatura en una región específica del océano Pacífico debería aumentar alrededor de tres grados.

Actualmente, el calentamiento registrado ronda un grado, por lo que todavía existe una diferencia considerable respecto de los niveles necesarios para hablar de un "Súper El Niño".

Qué efectos podría tener en Córdoba

Aunque se desarrolla a miles de kilómetros de distancia, el océano Pacífico ocupa una enorme porción del planeta y las variaciones de temperatura impactan sobre la circulación atmosférica global.

En Argentina, especialmente en la región pampeana y en Córdoba, el principal efecto sería un desplazamiento de los vientos del oeste hacia el norte, favoreciendo el ingreso de tormentas desde el sur.

Como consecuencia, los especialistas prevén una mayor frecuencia e intensidad de las lluvias, lo que podría derivar en un invierno y una primavera con niveles de humedad superiores a los habituales.

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