El gobierno argentino ratificó que no tomará respuestas diplomáticas contra Brasil
La relación diplomática entre Argentina y Brasil atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión en décadas. El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva decidió retirar a su embajador en Buenos Aires y reducir al mínimo el vínculo diplomático con la administración de Javier Milei, en medio de los reiterados cruces entre ambos mandatarios.
Desde la Casa Rosada confirmaron que no responderán con una medida equivalente, aunque ratificaron que continuarán expresando las diferencias políticas e ideológicas con el gobierno brasileño.
"Para pelearse hacen falta dos", afirmó este martes el canciller Pablo Quirno durante una conferencia de prensa en la Casa Rosada.
Argentina descarta una represalia diplomática
Quirno lamentó la decisión adoptada por Brasil y aseguró que el Gobierno argentino mantiene su disposición a sostener el diálogo entre ambos países.
"Lamentamos esa decisión unilateral de Brasil y nosotros estamos siempre dispuestos a mantener la relación entre las partes", expresó el canciller.
Además, dejó en claro que la administración de Javier Milei no adoptará medidas de reciprocidad.
"De nuestra parte no va a haber ninguna acción de respuesta", sostuvo.
La postura del Gobierno
Fuentes del Ejecutivo señalaron que, pese al deterioro del vínculo político, se mantendrán abiertos los canales institucionales entre ambos países.
"No hubo contacto entre Brasil, pero vamos a seguir manteniendo el vínculo con ellos. Tenemos vínculos en común, aunque diferencias políticas e ideológicas muy fuertes", indicaron desde el Gobierno.
El embajador no regresará a Buenos Aires
La decisión del gobierno brasileño implica que el embajador Julio Bitelli no regresará a la Argentina por tiempo indeterminado.
Según trascendió, en Brasil estiman que la situación difícilmente cambie antes de las próximas elecciones presidenciales, previstas para octubre. La primera vuelta se realizará el 4 de octubre y, de ser necesario, habrá una segunda vuelta en noviembre.
Hasta entonces, consideran que será difícil reducir la tensión política entre ambos gobiernos, que mantienen profundas diferencias ideológicas y una relación cada vez más distante en el plano diplomático.