Fuerte deterioro social: más de la mitad de los hogares no cubre la canasta alimentaria

Un informe del IETSE advierte que la suba de precios se mantiene estable, pero con fuerte impacto en alimentos y condiciones de vida. También crece el endeudamiento para poder comer.
Sociedad06 de abril de 2026El ObjetivoEl Objetivo
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Durante marzo de 2026, el Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas registró una inflación mensual del 3,3%, consolidando una dinámica que se mantiene en torno al 3% mensual. De esta manera, el primer trimestre del año acumula un incremento del 9,2%, reflejando un proceso inflacionario persistente que continúa erosionando el poder adquisitivo.

El rubro alimentos y bebidas no alcohólicas mostró una suba del 3,6%, con aumentos destacados en productos esenciales como azúcar, lácteos, aceites y harinas. A esto se sumó un fuerte incremento en combustibles, con una suba promedio del 23%, que impactó de manera transversal en toda la economía. También se registraron alzas en educación, vivienda, servicios y prendas de vestir.

En este contexto, el informe advierte que la inflación tiene un carácter regresivo, ya que se concentra en bienes básicos, afectando principalmente a los sectores de menores ingresos.

Caída del consumo y aumento de la vulnerabilidad

El IETSE estimó que en marzo la línea de pobreza alcanzó los $1.828.629 y la de indigencia los $1.008.414, evidenciando el creciente costo de acceso a condiciones mínimas de vida.

Los datos de la encuesta de hogares muestran un escenario crítico: el 56,7% no logró cubrir la canasta básica alimentaria y, entre quienes sí lo hicieron, el 71,2% dependió de asistencia estatal. Además, el 52,6% redujo la cantidad de comidas diarias y el 11,2% llegó a limitar su alimentación a una sola comida o atravesó situaciones de hambre.

El endeudamiento también aparece como un factor clave: el 88,3% de los hogares recurrió a tarjetas, préstamos o fiado para poder comprar alimentos, lo que refleja un uso del crédito ligado a la subsistencia más que al consumo.

En paralelo, el comercio minorista de alimentos registró en febrero una caída interanual del 8,1% en volumen, lo que confirma una contracción del consumo real, pese al aumento nominal del gasto.

Este escenario contrasta con recientes declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien sostuvo que el consumo se mantiene en niveles elevados y que el uso del crédito responde a un proceso de normalización. Sin embargo, los datos relevados muestran que el endeudamiento está vinculado principalmente a la necesidad de cubrir gastos básicos.

El informe concluye que la economía atraviesa una etapa de inflación sostenida, caída del consumo y deterioro social, con una creciente brecha entre la dinámica real y las interpretaciones oficiales sobre la situación económica.

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