La economía muestra dos caras y crece la impaciencia por la falta de recuperación
La visita a la Argentina de Kristalina Georgieva, directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), dejó un mensaje dirigido a la población: pidió paciencia para poder observar los resultados del plan económico. Sin embargo, las encuestas de humor social muestran que esa paciencia comienza a agotarse y reflejan una creciente preocupación por la situación económica.
La encuesta de Atlas Intel registró en julio una caída en la aprobación de la gestión presidencial, que pasó del 40% al 37%. A esto se suma el descenso del índice de confianza en el Gobierno, que quedó en 38 puntos.
Entre las principales preocupaciones que aparecen en los relevamientos se encuentran el empleo y los bajos salarios, dos cuestiones que continúan afectando el humor social y que se encuentran directamente vinculadas con el desempeño de la economía real.
Una economía con dos caras
El escenario económico presenta dos realidades diferentes. Por un lado, el Gobierno puede mostrar algunos indicadores favorables: récord de exportaciones, reservas brutas del Banco Central cercanas a los USD 50.000 millones, una inflación en descenso y estabilidad cambiaria.
Pero, por otro lado, los sectores considerados "perdedores" durante los últimos dos años todavía no muestran señales claras de recuperación. La industria, el comercio y la construcción, actividades con fuerte capacidad para generar empleo, continúan atravesando dificultades.
La situación tiene consecuencias sobre el mercado laboral y el consumo. Según el análisis planteado, el empleo formal continúa cayendo mientras el consumo todavía no logra recuperar el dinamismo esperado.
En el Gobierno sostienen que las encuestas vienen equivocándose desde hace tiempo. Sin embargo, la caída de la imagen del presidente Javier Milei genera preocupación, especialmente porque distintos relevamientos coinciden en señalar una disminución del apoyo al oficialismo después del máximo alcanzado en las elecciones de octubre pasado.
La mejora de las reservas y la reducción de la inflación, por ahora, no parecen suficientes para revertir esa tendencia. El desafío para el equipo económico pasa entonces por lograr que los avances de los indicadores financieros se traduzcan en una recuperación más visible para los sectores que todavía no perciben una mejora significativa.
Tres pilares para los próximos meses
En este escenario aparecen tres factores que podrían resultar determinantes para consolidar una recuperación más clara de la economía.
Durante la presentación del Informe de Política Monetaria (IPOM), el presidente del Banco Central señaló que se registra un aumento de la demanda de dinero. La evolución de este indicador aparece como uno de los elementos a seguir dentro de la estrategia económica.
Por otro lado, el crédito fue uno de los factores que habían contribuido a apuntalar la reactivación desde mediados de 2024. Sin embargo, el incremento de la morosidad provocó que bancos y fintech adoptaran una postura más cautelosa y redujeran el ritmo de otorgamiento.
Una recuperación del crédito podría resultar clave para impulsar nuevamente el consumo y la actividad económica.
Por último, el proceso de reducción de la inflación también aparece como otro de los pilares. Para julio se esperaba un registro similar al de junio o incluso un leve repunte, con estimaciones ubicadas entre el 1,9% y el 2,1%.
A pesar de esa posibilidad, el Relevamiento de Expectativas de Mercado mantiene una perspectiva de consolidación de la tendencia descendente de la inflación durante los próximos meses.
El desafío para el Gobierno será conseguir que estos tres factores se traduzcan en una recuperación más visible de la actividad, el empleo y el consumo. Mientras los indicadores macroeconómicos muestran algunos avances, el humor social comienza a reflejar una demanda cada vez mayor por resultados concretos en la economía cotidiana.